lunes, 19 de agosto de 2013

Ingeniero en Audio... ¿Porqué nadie nos reconoce?



De un tiempo a acá, se han incrementado el número de escuelas dedicadas a la audio producción.
Desde pequeños estudios que comparten las bases técnicas, hasta escuelas sofisticadas de alto costo, que aseguran un lugar en esta industria.

Sin embargo, existe un elemento difícil de abordar... Ninguna tiene validez oficial.

¿Porqué? Independientemente de las ganas o desatinos de la SEP por evaluar un programa de audio reduciéndolo a un curso de operación para radio o audio para TV, al ingeniero en audio se le sobrevalora por el aspecto educativo y se estanca en una espiral que obliga a generar más problemas en la industria.

Los baches clasificatorios

El primer problema que se topa la SEP es saber que somos:

Ingenieros: Porque conocemos de procesos eléctricos y electrónicos. En mi gremio, la mayoría se ofende cuando les pido reconozcamos que no todos tenemos ese rango, puesto que aunque el título es rimbombante, no todos diseñamos sistemas electrónicos. Tal vez, elegimos diversos aparatos para obtener ciertos resultados y utilizamos nuestros conocimientos en electrónica o electricidad para compatibilizarlos. Pero insisto, pocos hacen este trabajo de diseño en aparatos.

Operadores de audio: Porque sabemos como utilizar en lo técnico un dispositivo electrónico o digital. Reconozcamos primero que saber que plugin combinado con que hardware va a dar cierto sonido, se refiere a un uso "creativo" del aparato. Pero saber que botón apretar para que se escuche, como utilizar un ecualizador, como conectar y prender un procesador, son meras prácticas operativas.

Productores: Trátese del tipo de producción que sea, utilizar nuestros conocimientos para desarrollar audio producción, son HABILIDADES y EXPERIENCIA que vamos recabando con el tiempo. Aqui si cuenta decir que utilizar un SM57 en un ampli de guitarra, tiene que ver con el tipo de sonido que queramos generar. Que elegir los parches de una batería, o cambiar un amplificador por un preamplificador de cierto tipo, nos hará suceptibles de moldear el sonido que tenemos.

Los baches de conocimientos

Actualmente se busca hacer todo y de todo. Basta conocer un poco de samplig para mentirle a un cliente sobre saber hacer diseño de sonido, o tener una embarrada de conocimientos musicales para decirse productor.

Estas mentiras "piadosas" no permiten que se sepa, que hace quién, para qué y porqué. Dificulta la clasificación del individuo y sobre todo, multiplica funciones para esta labor.

El gremio es culpable de no comprender, que si sigue insistiendo en hacer algo que no sabe a profundidad, simplemente va a quitarle el pan a quien sí lo sabe hacer, obligándolo a meterse en un campo donde tal vez el primer ingeniero es experto, quitándole mutuamente la chamba.

 Las nuevas opciones "universitarias".

Las universidades privadas como el Tecnológico de Monterrey, UVM y demás escuelas de alto costo y baja calidad educativa (sin ofender, se acaba de realizar un estudio donde sólo 21 escuelas de tipo particular tienen una calidad educativa "suficiente" y el resto no cumplen con las mínimas normas del a SEP, en las que ninguna de estas 2 escuelas figura), están empezando a promover "Licenciaturas en Audio Producción y Video" como si de lanzar palomitas a los patos se tratara.

Estas licenciaturas, están disfrazadas de Audio y video producción. La mayoría son Licenciaturas en Comunicación, con talleres agregados de audio y video, que no cumplen siquiera con estándares y reglas profesionales. Son talleres donde se les enseña que el RCA es un tipo de conector suficiente para generar audio. O que una computadora con adobe premiere, puede producir en minutos una película o campaña comercial impresionante.

Estas "universidades", simplemente contribuyen a la saturación del mercado. Su credibilidad no se daña porque en México, la palabra Universidad, tiene que ver con calidad. Pero el alumno quedará irremediablemente frustrado por no poder ser el siguiente Bob Clearmountain o Steven Spielverg mexicano. Estas licenciaturas también "asesinan" la creatividad, pues los maestros, a pesar de estar capacitados (en la mayoría mediocremente), enseñan a utilizar las herramientas en forma de imitación en vez de promover la creatividad.

Conclusiones

El largo caminar en la búsqueda de un reconocimiento o título para el "Ingeniero" en Audio, no se terminará, hasta que exista un verdadero diálogo entre las entidades propias del gremio.
Es cierto que ha habido intentos por regularla, sin éxito, porque normalmente son buscadas como oportunidades de negocio, más que como reconocimiento académico.

El gremio también está dividido entre los que saben, los que deberían, los que no llegan a saber y los que de plano no saben nadita sobre la industria, pero que todos los días buscan quedarse con un porcentaje de los pocos recursos que fluyen en una industria cada vez más incipiente y en crisis por la falta de creatividad.

Me duele aceptar y decir, que en el medio actual de la audio producción, nos comportamos como tiburones a la caída de una presa, sin pensar, que tal vez en otro espacio, una foca está lista para ser digerida por nuestra especialidad.

Así, con este regreso a clases, quiero pensar que haremos una reflexión donde escuela, estado y gremio, seamos capaces de conocer nuestros límites, compromisos y responsabilidades, como para poder levantar la mano y poner los pilares para resolver esta controversia en unos años más.

Rafael Mendoza produce,graba y moldea audio en Ad Libitum Estudio
blog@adlibitumestudio.com
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