miércoles, 12 de junio de 2013

Bibliotecas sonoras y entretenimiento digital portátil

 

Bibliotecas sonoras y entretenimiento digital portátil

¿Audio libros leídos por software son válidos?



La tecnología ha permitido que la comunicación y el arte se distribuya de una manera más homogénea y con capacidades innimaginadas a fines del siglo XX.

Sin embargo, se está sub aprovechando este tipo de posibilidades, porque aunque el mercado tiene patrones exactos de ventas y mercados de consumo, se estancan en los contenidos que "aseguran" su operatividad.

Y es que precisamente eso pasa, al usar los casi los mismos contenidos, su competencia se vuelve más alta y por consecuencia se mantienen con el mínimo de ganancias. El círculo vicioso no se termina.

El legado radiofónico
Cuando la radio se incorpora como un medio masivo por allá en los años 20, el fonógrafo ya tenía un espacio dentro de las salas y habitaciones más onerosas. La radio viene a proveer la experiencia de difundir contenidos diferentes a lo que se esperaba del fonógrafo. La idea era que el fonógrafo se mantuviera en el mercado musical y la radio trabajara sobre lo que se pudiese hacer en vivo, pues grabarla diariamente era muy caro para aquellos días.

Al no haber locutores disponibles que cubrieran las plazas de esta naciente industria, muchos actores saltan del teatro a la radio. Tarde o temprano, estarían incorporando piezas teatrales o adaptaciones de novelas y series, a fin de hacer más atractivos los contenidos de la naciente industria.

Leer para escuchar o escuchar para imaginar

La radio se especializó en desarrollar contenidos cada vez más profundos porque el cine, una industria que arrebataba la atención en los primeros días, se estaba desarrollando rápidamente. Así nacen los radio cuentos, las radio novelas, radio teatros y comedias. Programas de improvisación y aunque los efectos de sonido eran muy básicos, contaba con una gran ventaja; ser un medio ciego.

La imaginación es mucho más amplia que una imagen. La fotografía tiene un poco de esto porque deja muchas interpretaciones al observador y captar su atención en los detalles más profundos. El cine y televisión pierden un poco de esta sensación al crear ilusiones visuales o elaboradas animaciones que pueden terminar con la emoción de la escena. Hitchcok era un de los pocos creyentes de que en el cine era mejor inspirar terror que mostrarlo. No se equivocaba.

Los loquendos no son audio libros...
Ultimamente se pueden comprar en las estaciones del metro o los discos pirata, versiones leídas de varias novelas y cuentos. Estos "audio libros", son textos pasados por un software que interpreta el texto seleccionando palabras de una base de datos, las alínea y entrega en un archivo de sonido.

Sin embargo, no reflejan la intención, emoción y contenido del texto. Crear un audio libro puede llevar desde unas cuantas semanas hasta meses. Es por ello que las principales disqueras de vez en cuando lanzan un título compilatorio y falto de creatividad, pues utilizan cuentos clásicos como la Caperuzita roja o Blanca nieves contado por payasitos infantiles, ni siquiera cuenta cuentos especializados en niños (y no creo que leyeran esas historias).

Un audio libro puede llevar horas de preparación y son resúmenes bien marcados y dirigidos de la obra original. A veces son la única forma de comprender cierto tipo de trabajos o mensajes. Desafortunadamente la mayoría de audio libros disponibles se tratan sobre auto ayuda, meditación o terapias new age.

Conclusión

La crisis creativa ataca este sector de la misma forma que  a la musica. Mantenerse a raya de los cuentos tradicionalistas sólo permite que el niño abandone su copia de Pinocho para pedirle a su mamá que le ponga el DVD.

Los libros de autoayuda son meros placebos personales que no fortalecen ni incitan al crecimiento o análisis crítico de una lectura, dicen lo que quieres escuchar y sólo se ocupan cuando la novia te deja o llega el periodo.

Es horrible entrar a una tienda como Gandhi y conseguir solamente las temporadas del programa El Weso (otra abominación del canal de las estrellas) y algunos cuentos de Sade leídos por una señora madura que le quita todo el erotismo al asunto.

La próxima vez que quieras comprar un audiolibro mp3, piénsalo dos veces... seguramente buscando en las emisoras rurales o el sitio de la Bienal de Radio encontrarás mejores contenidos o propuestas para este género que en la radio comercial.

Rafael Mendoza Hernández
Productor en Ad Libitum Estudio
blog@adlibitumestudio.com



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